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9 de enero de 2017

DEJAR DE LLAMARSE PENÉLOPE

La vida es casi verdad,
pienso mientras catalogo
todas las certidumbres
de lo que no he vivido.
No he crecido lo suficiente,
no llego a la última
balda del platero, y de puntillas
apenas llego a tu boca.
Creo que me grabaron
el nombre de Penélope
en las axilas.
Tratas de convencerme
de que soy Ulises, el objeto
de tu espera y tu deseo.
Mientes más que respiras.
Soy yo quien se pincha
los dedos tejiendo el tiempo.
Quien remienda los días
sin terminar el sudario.


©
María Luisa Domínguez Borrallo 
    
© Fotografía Jorge Lázaro