Ella se cruza de piernas,
mientras yo abro de piernas mi vida.
Me escucha y mecánicamente
asiente, escribe y me dice:
sí hay camino de retorno,
cuidado con lo que deseas,
Nos vemos dentro de 14 días.
© María Luisa Domínguez Borrallo
LA POESÍA NO PIDE PERMISO, ENTRA EN TU VIDA EMPUJANDO, APRETANDO Y LIBERANDO TODO.
30 de noviembre de 2016
29 de noviembre de 2016
LOS BESOS SIN LENGUA
Los besos imperfectos
caminan sin lengua.
Supeditan la intimidad,
no quieren ser cicatriz
ni la vuelta emborronada
de una tuerca.
Los besos sin lengua
son solo para cobardes
que no habitan una cueva,
donde reina la palabra,
no prenden fuego.
Los besos sin lengua
son nómadas, los cubres
con carmín y dejan de tener
nación y estado.
Los besos sin lengua
no se despiden ni se quedan.
Son ingratos remitentes
de cartas que no dicen nada.
Los besos imperfectos
caminan sin lengua.
Los besos sin lengua, me reitero
solo son para cobardes.
caminan sin lengua.
Supeditan la intimidad,
no quieren ser cicatriz
ni la vuelta emborronada
de una tuerca.
Los besos sin lengua
son solo para cobardes
que no habitan una cueva,
donde reina la palabra,
no prenden fuego.
Los besos sin lengua
son nómadas, los cubres
con carmín y dejan de tener
nación y estado.
Los besos sin lengua
no se despiden ni se quedan.
Son ingratos remitentes
de cartas que no dicen nada.
Los besos imperfectos
caminan sin lengua.
Los besos sin lengua, me reitero
solo son para cobardes.
28 de noviembre de 2016
EL MILAGRO
Cayeron los dioses de la venganza
sobre el preludio tácito y manoseado
de la herrumbre de mis huesos.
Cayeron las vendas de Lázaro
y el cadáver que caminaba sin control
por las tinieblas sin corromperse.
Hacía falta un milagro,
entonces me sonreíste, y yo fui musa.
© María Luisa Domínguez Borrallo
sobre el preludio tácito y manoseado
de la herrumbre de mis huesos.
Cayeron las vendas de Lázaro
y el cadáver que caminaba sin control
por las tinieblas sin corromperse.
Hacía falta un milagro,
entonces me sonreíste, y yo fui musa.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| © Fotografía de la autora |
26 de noviembre de 2016
FLOR DE JARA
He compartido y negado latidos y sudores.
Todos los cobardes quisieron amarme.
Todos en fila de a uno vestidos
de sonrisas y buenos propósitos.
Todos pulcros y bien planchados,
con zapatos brillantes y estómagos llenos.
Ninguno dispuesto a comer de mis ansias
ni a caminar por el fango conmigo.
Ninguno me quiso, ninguno me veía
y todos quisieron redimirme.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| © Fotografía de la autora |
23 de noviembre de 2016
LOS LUNES NO EXISTEN EN EL PARAÍSO
Los lunes no existen en el paraíso.
Me miras y soy música
Haces versos en mi ombligo.
¿Quién es quién en este juego
de seducción donde todos los roles
se conjugan para nosotros?
Donde el tiempo se define como posible
y la rutina abdica a favor
de la complacencia
de saberme latir en tus sienes.
Soy el riesgo que nadie quiso correr,
que tú buscas cada día, y no,
los lunes no existen en el paraíso.
© María Luisa Domínguez Borrallo
Me miras y soy música
Haces versos en mi ombligo.
¿Quién es quién en este juego
de seducción donde todos los roles
se conjugan para nosotros?
Donde el tiempo se define como posible
y la rutina abdica a favor
de la complacencia
de saberme latir en tus sienes.
Soy el riesgo que nadie quiso correr,
que tú buscas cada día, y no,
los lunes no existen en el paraíso.
© María Luisa Domínguez Borrallo
22 de noviembre de 2016
APRENDIENDO
La cautela de no perderse
en los pasos amañados,
solo en los entresijos de tu voz
ejecutando un trazo nuevo
en un cielo que te inventas para mí.
Peleas en el cuadrilátero de mi pasado
buscando un futuro,
que se quede en el presente de esta piel,
que nunca supo de caricias.
© María Luisa Domínguez Borrallo
en los pasos amañados,
solo en los entresijos de tu voz
ejecutando un trazo nuevo
en un cielo que te inventas para mí.
Peleas en el cuadrilátero de mi pasado
buscando un futuro,
que se quede en el presente de esta piel,
que nunca supo de caricias.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| Foto de la autora |
20 de noviembre de 2016
EN EL LECHO DE OLIVO
Cambiarle el aura a la prisa,
resbalar por el tiempo que te he buscado
y perder de vista todos los vehículos.
Llegar con tiempo al bus
y tarde a la certeza de que la vida
ha vuelto a reírse de mí.
Queda aún tanta noche y tan poco tiempo
para encontrarnos por última vez...
que quizás nos hayamos despedido
y aún no he dado cuenta.
© María Luisa Domínguez Borrallo
resbalar por el tiempo que te he buscado
y perder de vista todos los vehículos.
Llegar con tiempo al bus
y tarde a la certeza de que la vida
ha vuelto a reírse de mí.
Queda aún tanta noche y tan poco tiempo
para encontrarnos por última vez...
que quizás nos hayamos despedido
y aún no he dado cuenta.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| © Fotografía de la autora |
18 de noviembre de 2016
LA PETITE MORT
No te miran ni descubren,
no se detienen.
Van del desván al sótano
pasando de largo
por las entreplantas.
No pueden amarte
porque carecen de tiempo,
de fondo, de inmensidad.
Se les escapa el aroma
de la vida, el sabor
de la lluvia y tu esencia.
Por sus manos solo resbalan
caricias buscando el éxtasis.
No mueren en el orgasmo,
por eso no retornan a la vida.
© María Luisa Domínguez Borrallo
no se detienen.
Van del desván al sótano
pasando de largo
por las entreplantas.
No pueden amarte
porque carecen de tiempo,
de fondo, de inmensidad.
Se les escapa el aroma
de la vida, el sabor
de la lluvia y tu esencia.
Por sus manos solo resbalan
caricias buscando el éxtasis.
No mueren en el orgasmo,
por eso no retornan a la vida.
© María Luisa Domínguez Borrallo
17 de noviembre de 2016
EL MENDIGO
16 de noviembre de 2016
HAY DÍAS...
Hay días en los que la prisa manda
y la cordura cambia de domicilio,
cuando miro tus manos y me instalo en ellas.
Donde otras latitudes son imposibles
y mi boca se extiende hacía tus sabores
mientras el cielo usa acuarelas
para sorprendernos.
Hay días en los que a horcajadas
te descubro ansiando mi templo
y dejo que camines por mi alfombra.
Hay días que rompen todos los techos.
© María Luisa Domínguez Borrallo
y la cordura cambia de domicilio,
cuando miro tus manos y me instalo en ellas.
Donde otras latitudes son imposibles
y mi boca se extiende hacía tus sabores
mientras el cielo usa acuarelas
para sorprendernos.
Hay días en los que a horcajadas
te descubro ansiando mi templo
y dejo que camines por mi alfombra.
Hay días que rompen todos los techos.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| © Fotografía de la autora |
15 de noviembre de 2016
MI ÓRBITA SOBRE TI
Mientras todas las ventanas
se encienden y los balcones
escuchan los latidos de la luna,
con las piernas amaso barro.
Moldeo un mundo a mi medida,
una órbita sobre tus caderas.
Un camino sobre la hierba de tu pecho,
una caricia en tu cabeza.
Si pudiese raptar las horas pasadas,
en vez de reptar por las presentes...
en vez de marear los días
y batir tu ausencia,
te propondría bailar un lento
y hacer trampas para que te quedes.
© María Luisa Domínguez Borrallo
se encienden y los balcones
escuchan los latidos de la luna,
con las piernas amaso barro.
Moldeo un mundo a mi medida,
una órbita sobre tus caderas.
Un camino sobre la hierba de tu pecho,
una caricia en tu cabeza.
Si pudiese raptar las horas pasadas,
en vez de reptar por las presentes...
en vez de marear los días
y batir tu ausencia,
te propondría bailar un lento
y hacer trampas para que te quedes.
© María Luisa Domínguez Borrallo
14 de noviembre de 2016
LLENAR LAS MANOS
Porque llenar las manos
sea quizás vaciarlas de mundo
y atrapar miradas de tiempos
y espacios, como si fueran
mariposas de colores
que revolotean, por una memoria
impertinente y una mente activa.
Porque llenar las manos
sea quizás clausurar todos los olores
y los sabores del viento,
meciendo tu pelo y anticiparse
a un nuevo golpe de caricias por llegar.
Después de todo puede
que llenar las manos sea vaciarlas
de acrobacias inverosímiles,
de gestos pulcros, y mancharse las uñas
gritando tu nombre en el acantilado del miedo.
Puede que llenar las manos
sea hundirme en la ternura
de quien inventó su muerte,
para proclamar mi vida en un anfiteatro
donde solo los gladiadores
me hacían compañía.
Puede que llenar las manos
sea desprenderme de todo
lo que conozco, para adentrarme
en los caminos que marcan los acordes
de una música, que te atreves
a componer para mí
y que no he querido escuchar hasta ahora.
© María Luisa Domínguez Borrallo
sea quizás vaciarlas de mundo
y atrapar miradas de tiempos
y espacios, como si fueran
mariposas de colores
que revolotean, por una memoria
impertinente y una mente activa.
Porque llenar las manos
sea quizás clausurar todos los olores
y los sabores del viento,
meciendo tu pelo y anticiparse
a un nuevo golpe de caricias por llegar.
Después de todo puede
que llenar las manos sea vaciarlas
de acrobacias inverosímiles,
de gestos pulcros, y mancharse las uñas
gritando tu nombre en el acantilado del miedo.
Puede que llenar las manos
sea hundirme en la ternura
de quien inventó su muerte,
para proclamar mi vida en un anfiteatro
donde solo los gladiadores
me hacían compañía.
Puede que llenar las manos
sea desprenderme de todo
lo que conozco, para adentrarme
en los caminos que marcan los acordes
de una música, que te atreves
a componer para mí
y que no he querido escuchar hasta ahora.
© María Luisa Domínguez Borrallo
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| © Fotograía de Jorge Lázaro |
11 de noviembre de 2016
BAILAMOS
Mi homenaje particular a unos de los hombres que más he admirado en el mundo: Leonard Cohen.
Bailamos…
Descalzos jugando a bailar,
para abrazarnos cinco minutos
seguidos, al compás de la música
de Leonard Cohen.
No sabías y mi pecho te marcó
el ritmo. Ahora si podrás decir
que sabes bailar un lento.
Bailamos…
Y ese fue el broche final,
flotar a través de tu cuello.
Tu ahondando en el hueco
de mi cintura. Unidos
en un abrazo roto al término
de una melodía.
Bailamos…
Solo para darnos un beso.
Descalzos jugando a bailar,
para abrazarnos cinco minutos
seguidos, al compás de la música
de Leonard Cohen.
No sabías y mi pecho te marcó
el ritmo. Ahora si podrás decir
que sabes bailar un lento.
Bailamos…
Y ese fue el broche final,
flotar a través de tu cuello.
Tu ahondando en el hueco
de mi cintura. Unidos
en un abrazo roto al término
de una melodía.
Bailamos…
Solo para darnos un beso.
© María Luisa Domínguez Borrallo

10 de noviembre de 2016
LOS FLUIDOS
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